¿Qué quieren los indígenas en Puyo? por Diego Escobar

Esos puentes que han sido tomados por los pueblos indígenas en la ciudad de Puyo, son justamente los puentes que no hemos podido construir entre estos dos mundos y si hoy existen serios inconvenientes y diferencias entre nosotros se debe a que muchos problemas no han sido resueltos entre nosotros. Hemos vivido de espaldas el pueblo indígena y el pueblo mestizo. Nadie ha tenido la intención de dar el primer paso. Ni indígenas, ni mestizos. El uno desconoce lo que quiere el otro, lo que siente el otro, lo que pide el otro, lo que necesita el otro.
Muchos de quienes vivimos en Puyo venimos de la sierra, nuestros bisabuelos llegaron hace más de cien años de provincias andinas como Tungurahua y Chimborazo a colonizar estas selvas, llegaron bajo una lógica latifundista, bajo una lógica de producción impuesta con látigo en el huasipungo, llegaron con ese modelo económico andino para implementarlo en la Amazonía, eso intentaron hacer nuestros bisabuelos, impulsados también por la visión ignorante del estado ecuatoriano de tumbar el monte para sembrar pasto, para poner vacas, para impulsar el monocultivo de especies extranjeras.
Bajo esas premisas culturales llegamos los mestizos hace 100 años hasta la Amazonía, lugar donde al menos hace 10 mil años ya vivían pueblos ancestrales, durante esos miles de años estos pueblos lograron vivir en perfecto equilibrio con el ecosistema formando parte sustancial de ella.
Bajo esa lógica las sociedades amazónicas se desarrollaron de manera en que solamente tomaban del ecosistema lo que necesitaban para cada día, lograron desarrollar la pesca, la cacería y una incipiente agricultura, esto último es el eslabón que no logran entender quienes viven en Puyo, porque muchos mestizos que vivimos aquí heredamos y desarrollamos genéticamente un pensamiento latifundista promovido por el IERAC, un pensamiento andino heredado por los terratenientes en las haciendas serranas, nos inculcaron la idea de que la mega industria agrícola es el camino al progreso, por eso los epítetos de: "indios vagos no siembran nada", se repite una y otra vez como himnos en la ciudad, sin conocer que estas culturas nunca dependieron del monocultivo para poder tener lo necesario para vivir y lograr la felicidad plena.
Muchos mestizos desconocen que esta es una cultura amazónica diferente a la nuestra, que es una cultura diferente que gracias a su conocimiento ancestral han podido ser los guardianas y protectores de más de tres millones de hectáreas de bosque tropical, un vasto territorio donde no puede impulsarse la agricultura a gran escala por las consecuencias devastadoras al ambiente y al planeta, esos bosques protegidos por los pueblos ancestrales son patrimonio de la humanidad, pero no podemos olvidarnos nunca que sobre todo ese vasto territorio siempre les ha pertenecido y que es sobre todo su hogar.
El estado durante los últimos 50 años de explotación petrolera no ha podido erradicar la extrema pobreza de los pueblos indígenas, se han olvidado de atender las necesidades básicas de los pueblos indígenas, se han olvidado de atenderlos con pertinencia cultural a los pueblos amazónicos que al mismo tiempo son ciudadanos ecuatorianos que tienen derechos como todos, al acceso a la salud, a la educación y al acceso a todos los servicios estatales, pero no han podido entender las autoridades y los funcionarios públicos que para poder brindarles estos derechos a los pueblos indígenas deben hacerlo bajo la premisa de sus propias organizaciones y bajo su cosmovisión, no se puede entregar atención estatal uniforme, encasillada en políticas ajenas a su propia forma de vida, el gran fracaso del estado es su desconocimiento de la realidad y sistemas sociales indígenas.
¿Qué quiere los pueblos indígenas?, es simple y compleja la respuesta, pero empezare diciendo sin miedo a equivocarme que lo que quieren es que les dejemos en paz, que dejemos en paz sus territorios, que se declare libre de extractivismo sus territorios, que el estado ecuatoriano deje de perseguirlos por defender sus bosques, sus ríos, que puedan tener sus hijos acceso a la salud y educación con pertinencia cultural.
¿Qué más debemos hacer? debemos dejar de discriminarlos en la ciudad, que podamos entender los mestizos su realidad cultural y que al mismo tiempo podamos ser solidarios con su difícil situación económica. Que no solamente protegen la selva para toda la humanidad, sino también que proveen de alimentos a la ciudad, aunque no a gran escala su producción es vital para el funcionamiento económico de la ciudad, como se ha demostrado en estos días en la ciudad de Puyo.
Las mujeres indígenas juegan un papel vital en la actual movilización, son las que más energía tienen para defender y alzar la voz por los derechos de sus hijos, son quienes se han visto marginadas en la ciudad, son la que sienten a flor de piel los insultos, el racismo y la exclusión.
En los diferentes puentes de Puyo que fueron tomados por los pueblos indígenas las mujeres son las protagonistas, son las más valientes, son las que se ponen al frente, ese acto que parece violento para muchos de pintarles el rostro con wuituk a los mestizos que quieren pasar por uno de los bloqueos tiene mucha simbología, al pintarles a los mestizos con wuituk están invitándoles a entenderles, es una invitación para que puedan mirar desde sus ojos, desde su realidad, cuando les piden que griten a favor del paro, están invitándoles a entender que su lucha no es solo para ellos, que los 10 puntos de la CONAIE recogen las demandas sociales de la mayoría de ecuatorianos y no solo de ellos. Que ellos no están luchando solo para sus comunidades sino para todos.
Entiendo que muchos mestizos están asustados, tienen miedo de las lanzas de chonta, muchos también están indignados, llenos de odio, sacan en redes sociales lo peor, entiendo que el controlar la movilidad en la ciudad de Puyo a exacerbado el racismo a los pueblos indígenas, el haber bloqueado el acceso vehicular a sus casas ha traído como consecuencia mayores diferencias, el haber bloqueado el acceso al Hospital Puyo sin duda ha sido un desatino completo, entiendo perfectamente eso y estoy en total desacuerdo con el bloqueo de la ciudad. Estoy en desacuerdo con la intimidación, el uso de la violencia, creo en la protesta pacífica y con altura, con argumentos y sin violentar los derechos de los demás.
Pero para quienes nunca han tenido la oportunidad de conocer a los pueblos indígenas esta ha sido la oportunidad de hacerlo, la mayor parte del tiempo Puyo parece una ciudad solo de mestizos, todo el tiempo los indígenas pasan desapercibidos, nos parecen ajenos, están invisibilizados, son ajenos a las políticas públicas, ahora que controlan el tránsito peatonal y vehicular los podemos ver, muchos lo hacen por primera vez, si son reales y están aquí y siempre lo han estado.
Para quienes hemos ido a una comunidad indígena sabemos que siempre que vamos son hospitalarios, siempre tienen algo que compartir, la solidaridad es latente en una comunidad, para ellos es fácil entender lo colectivo, por eso ellos saben que la lucha colectiva siempre es el camino. Pero cuando ellos vienen a Puyo no reciben el mismo trato, son extraños deambulando por las calles de la ciudad, muchos discriminados, muchos han caído presa fácil de pandillas y traficantes de trata de personas, muchas mujeres trabajan como trabajadoras sexuales. Las tasas de desnutrición crónica infantil más escandalosas las tienen los niños indígenas menores de cinco años.
La conclusión de que los dirigentes se benefician y las bases siguen pobres tiene sentido en gran medida, aunque la realidad es que la mayoría de dirigentes no tienen sueldo fijo y dependen en gran medida de la solidaridad colectiva.
Muchos mal intencionados asambleístas que incluso han recibido asilo en comunidades indígenas hoy quiere relacionar el paro nacional con el narcotráfico, esta gente ha caído bajo aunque conoce perfectamente la realidad de los pueblos indígenas, les gana más el odio a Rafael Correa que la sensatez, viven obsesionados con el ex presidente y creen ahora que los pueblos indígenas que fueron vilipendiados en ese gobierno son ahora sus aliados, ven fantasmas en todas partes, como que la figura del expresidente les hubiera causado un daño severo a su estabilidad emocional y cerebral.
Durante muchos años en Puyo se han escuchado una larga de epítetos desde invasores, vagos, vándalos, bárbaros, salvajes, adjetivos que solamente han alimentado las diferencias con el pueblo indígena.
Ahora que les vemos más de cerca, ahora que ellos controlan nuestra movilidad, ahora que tenemos dificultades para movernos de un lado a otro en la ciudad de Puyo, ahora que tenemos miedo de abrir nuestro negocio, ahora que sentimos molestias por la falta de alimentos, ahora que sentimos furia por la falta de seguridad, ahora que no estamos conformes con las medidas de hecho, propongamos acercarnos para no hacer conclusiones solo por encima, sino conversemos con ellos en los diferentes puntos donde se encuentran y busquemos las profundas diferencias que existe entre nosotros y saquemos conclusiones de lo que nos ha hecho falta para aportar a reducir esas brechas económicas injustas que mantiene a unos pocos viviendo en una burbuja y a otros explotada en su cara la realidad.
Los puentes tomados por los pueblos indígenas en Puyo son los puentes que necesitamos construir para resolver nuestras profundas diferencias, antes que la insensatez se tome nuestros corazones.
Fotografía de Nunkui Liliana
