Puyo, una ciudad pariendo sueños

Puyo una ciudad que abriga todas las esperanzas, que moja todas las semillas, que alumbra todas las tinieblas.
Que acoge todas las angustias en un sin fin de neblina, una ciudad gobernada por caóticos personajes, calles como en Siria, el verde esplendor en guerra contra el monstruo gris del cemento.
Unos ríos que lloran, unas cascadas que sanan, unos racimos de verde que alegran, unas mesas con bandejas de pescados, tilapias, chontacuros y chonta, unos pilches de chicha, unas mukawas de asua.
Una ciudad que se niega a ser ciudad, una ciudad con alma de pueblo rural, tatuada desde hace 100 años su salvaje y bendita selva en los brazos y piernas, una ciudad con ojos tiernos, con agua tibia y con cintura fina.
Llenos de gente honesta trabajando para dar de comer a unos vivos, una ciudad rockera, una ciudad de pintores, escultores, músicos, escritores, ecologistas y vagabundos con clase.
Una ciudad pariendo sueños, como hijos, un recaudador de impuestos satánico, un río de ácido, las casas de las mujeres más bellas del Ecuador y los días más lentos del reloj.
Somos un pedacito de Patria saqueada y la cuna de Dios.
El que ama la vida, el que ama la creación y la Pachamama, se queda a vivir aquí, hace su nido y jamás dice adiós.
